Horacio Marín, director del proyecto de gas natural licuado (GNL) en Argentina, ha anunciado importantes avances en la estrategia de importación de este recurso en una entrevista publicada el 8 de enero de 2025. La iniciativa se lleva a cabo para asegurar el suministro energético del país y contempla la llegada de los barcos de GNL más grandes del mundo, conocidos como “megacarriers”. Esta operación se realizará a partir del segundo trimestre de 2025 en la estación de regasificación de Escobar, en la provincia de Buenos Aires.
La decisión de incorporar estos enormes buques busca optimizar el proceso de importación de gas, permitiendo a Argentina flexibilizar su matriz energética. Según Marín, esta medida permitirá reducir costos y mejorar la competitividad en el mercado, fundamental en un contexto donde la demanda de energía sigue creciendo. Además, se espera que con estas nuevas incorporaciones, el país pueda conseguir mayores volúmenes de gas en momentos críticos.
Marín destacó que esta estrategia se desarrolla en un marco de cooperación con empresas internacionales que cuentan con experiencia en el manejo de estas embarcaciones. Este proyecto ha captado el interés de inversores que ven en él una oportunidad de crecimiento en el sector energético. Además, el director señaló que las negociaciones se han llevado a cabo en un clima de apertura y transparencia, lo que facilita la llegada de nuevos actores al mercado.
El aumento en la capacidad de almacenamiento y regasificación es una de las prioridades para el gobierno argentino. La llegada de los megacarriers también está alineada con los esfuerzos del país para diversificar sus fuentes de energía y disminuir su dependencia de los combustibles fósiles. En este contexto, Marín resaltó la importancia de combinar la energía renovable con el gas natural, como una solución para la transición energética.
Además, el funcionario hizo hincapié en la relevancia del gas natural como un puente hacia una matriz energética más sostenible. Al reducir la huella de carbono mediante la utilización de GNL, Argentina busca cumplir con sus compromisos medioambientales internacionales. Los avances en el desarrollo de infraestructura para la recepción y regasificación son un paso clave para lograr estos objetivos.
Marín también anunció que, una vez que se concrete la llegada de los megacarriers, se establecerán protocolos específicos para su operación en el puerto de Escobar. Estos protocolos incluirán medidas de seguridad y sostenibilidad necesarias para garantizar un manejo adecuado del combustible. La inversión en infraestructura es vista como una palanca fundamental para el crecimiento económico del país.
El impacto de estas decisiones se verá no solo en el ámbito energético, sino también en la economía local y nacional. Se prevé la creación de nuevos empleos relacionados con la operación y mantenimiento de los buques. Asimismo, el gobierno busca incentivar la participación de pymes locales en la cadena de valor, lo que contribuirá al desarrollo económico regional.
Con esta ambiciosa estrategia, Argentina se posiciona como un jugador más relevante en el mercado internacional del gas. La decisión de importar los barcos “megacarriers” es un fuerte mensaje sobre la intención del país de modernizar y ampliar su capacidad energética. Esto, sin duda, tendrá repercusiones en la seguridad energética y la estabilidad de los precios en el mercado local.
A medida que el proyecto avanza, el seguimiento de su implementación será crucial para evaluar su éxito. La política energética de Argentina enfrenta desafíos considerables, pero con iniciativas como esta, el país se prepara para esquemas más flexibles y eficientes. La colaboración entre el sector público y privado será fundamental para alcanzar los objetivos planteados en esta nueva etapa energética.
