Ormuz sin acuerdo dispara la tensión en los mercados: el bono del Tesoro a 30 años llegó a máximos de 19 años

El vencimiento del memorando de 60 días entre Washington y Teherán sobre el estrecho de Ormuz, sin un acuerdo de reemplazo, volvió a colocar al petróleo en el centro de la escena financiera. Con el Brent cerca de US$91 y el WTI alrededor de US$85, el Treasury estadounidense a 30 años escaló hasta 5,33%, mientras acciones y bonos retrocedieron en conjunto.

Los mercados financieros comenzaron la jornada del martes 18 de agosto condicionados por dos factores: el vencimiento del memorando de 60 días entre Estados Unidos e Irán sobre el estrecho de Ormuz y el fuerte avance de las tasas largas estadounidenses. El rendimiento del bono del Tesoro a 30 años cerró en 5,33%, su nivel más alto en 19 años, mientras el Treasury a 10 años alcanzó el 4,74%.

El movimiento se produjo junto con una caída generalizada de las acciones estadounidenses. El S&P 500 retrocedió 0,5% hasta 7.745,06 puntos, el Nasdaq 100 bajó 0,2% hasta 29.995,38 y el Dow Jones perdió 0,5%, hasta 53.459,78. Al mismo tiempo, el VIX avanzó 6,6%, hasta 15,69.

La señal más relevante no fue solamente la baja de los índices, sino que acciones y bonos cayeron simultáneamente. De acuerdo con el análisis de Catalaxia Research, este comportamiento apunta a un incremento de la tasa de descuento utilizada por el mercado para valorar los activos, más que a un problema puntual de resultados corporativos.

Ormuz vuelve a ser un factor central para los mercados

El memorando de 60 días firmado en junio entre Washington y Teherán venció sin un acuerdo de reemplazo y, según el informe, tampoco existe actualmente una negociación en curso.

El estrecho de Ormuz es un punto estratégico para el mercado energético mundial. En condiciones normales, por allí circulan alrededor de 130 buques diarios y cerca de una quinta parte del petróleo mundial. El informe señala además que, desde el inicio de la guerra a fines de febrero, el tráfico habría disminuido alrededor de 90%.

En los días previos al vencimiento del memorando también se registraron ataques contra buques de la petrolera estatal de Abu Dhabi y una refinería saudita, factores que volvieron a incorporar una prima de riesgo geopolítico al precio del crudo.

El petróleo reaccionó con fuerza. El lunes subió 2,6%, mientras que este martes el WTI cotiza en US$85,07 y el Brent en US$91,04. La diferencia entre ambos quedó en US$5,97.

El comportamiento del diferencial Brent-WTI también resulta relevante. El Brent, por su exposición al transporte marítimo, suele ser particularmente sensible al riesgo asociado al estrecho. Sin embargo, el informe destaca que la compresión del diferencial junto con un nivel elevado del crudo también puede reflejar restricciones de oferta física en Estados Unidos.

El Treasury a 30 años marca el nivel más alto desde 2007

El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 30 años alcanzó el 5,33%, un nivel que no se observaba desde mediados de 2007.

La curva de tasas estadounidense quedó configurada de la siguiente manera:

  • 3 meses: 3,81%.
  • 2 años: 4,19%.
  • 5 años: 4,39%.
  • 10 años: 4,74%.
  • 30 años: 5,33%.

La pendiente 2s10s se ubicó en 55 puntos básicos, mientras que la diferencia entre el Treasury a 3 meses y el de 10 años llegó a 93,9 puntos básicos. Ambas pendientes permanecen positivas.

Sin embargo, el indicador que concentra la atención es el 5s30s, que llegó a 94,2 puntos básicos. Para el análisis de Catalaxia, este movimiento refleja principalmente una recomposición de la prima por plazo.

La diferencia es importante porque la Reserva Federal controla de manera más directa el extremo corto de la curva, mientras que los rendimientos de largo plazo dependen en mayor medida de las expectativas del mercado, la oferta de deuda y la demanda por bonos.

¿Por qué sube la tasa larga si algunos datos económicos se debilitaron?

El comportamiento de los Treasuries resulta especialmente relevante porque se produjo después de varios indicadores que, en principio, podrían haber favorecido una baja de las tasas.

Las ventas minoristas de julio retrocedieron 0,6%, el peor registro en más de un año según el informe, mientras que los precios al productor se mantuvieron planos. A esto se suma un mercado laboral que muestra señales de enfriamiento.

Pese a esos datos, el rendimiento del Treasury a 30 años continuó subiendo. El análisis identifica cuatro factores principales detrás de esta dinámica: la elevada oferta de deuda estadounidense, una menor demanda externa, la persistencia de riesgos inflacionarios y la competencia por el ahorro.

El Tesoro estadounidense necesita financiar déficits persistentes mediante nuevas emisiones. Al mismo tiempo, el informe señala una reducción de las tenencias extranjeras de deuda estadounidense durante junio, con bajas en las posiciones de Reino Unido, China y Japón.

A esto se agrega la presión de la energía y los aranceles sobre los precios, además de la emisión corporativa asociada al financiamiento de infraestructura vinculada a inteligencia artificial, que compite por los mismos recursos de ahorro que pueden dirigirse hacia los Treasuries.

La tasa larga empieza a castigar a las acciones

El aumento de las tasas de largo plazo tiene una consecuencia directa sobre las valuaciones bursátiles. Cuando sube la tasa utilizada para descontar las ganancias futuras de las compañías, las empresas cuyos flujos de caja se esperan más adelante tienden a sufrir una mayor presión sobre sus valuaciones.

El comportamiento sectorial del lunes mostró precisamente esa diferencia.

Los semiconductores avanzaron 1,1%, mientras que software y servicios informáticos retrocedieron 2%. El real estate y el sector financiero también perdieron 1%.

En el panel de factores, el private equity registró una caída de 1,15%, el peor desempeño relativo. La explicación está vinculada a su mayor sensibilidad al costo del financiamiento de largo plazo.

El petróleo fue uno de los pocos refugios del mercado. Las compañías de exploración y producción avanzaron 1,6% y los servicios petroleros subieron 1,3%. En cambio, las empresas midstream cedieron 0,5%, mientras que las aerolíneas retrocedieron 2,2%.

La diferencia sugiere que el mercado está premiando el precio elevado del barril y la escasez de oferta, pero no necesariamente una expectativa de mayor actividad económica.

Europa también enfrenta una presión creciente sobre las tasas

La suba de los rendimientos no quedó limitada a Estados Unidos. En Europa, el Bund alemán a 10 años llegó a 3,25%, con un aumento de 3,5 puntos básicos, mientras que el bono francés alcanzó 4,10%, con una suba de 3,8 puntos básicos.

Italia llegó a 4,06%, España a 3,69% y Reino Unido a 5,08%.

En renta variable, el DAX cayó 0,2%, el Euro Stoxx 50 perdió 0,4% y el CAC 40 retrocedió 0,5%. El FTSE 100 fue la excepción, con una suba de 0,1%, en línea con el mejor comportamiento relativo de los sectores vinculados a la energía.

El informe también destaca que la prima francesa sobre Alemania, de 84,8 puntos básicos, volvió a superar la italiana, de 80,6 puntos básicos.

El pre-market anticipa una mayor presión sobre Nasdaq

La jornada del martes comenzó con una señal más negativa para las acciones de crecimiento.

Los futuros del S&P 500 retrocedían 0,4%, mientras que los del Nasdaq 100 caían 1,1% y los del Dow Jones apenas 0,1%.

La dispersión es significativa porque el Nasdaq concentra compañías cuyos flujos de ganancias están más alejados en el tiempo y, por lo tanto, presentan una mayor sensibilidad a las tasas de descuento.

El comportamiento previo a la apertura sugiere que el mercado todavía no había absorbido completamente el impacto de la suba del Treasury a 30 años registrada en la rueda anterior.

Argentina: dólar estable y petróleo como factor favorable para Vaca Muerta

En Argentina, el tipo de cambio oficial se mantuvo en $1.487,50, sin variaciones. El euro se ubicó en $1.721,78 y el real en $285,20, con una baja de 0,3%.

El contexto internacional presenta algunos factores negativos para la región. El dólar global se mantiene firme y varias monedas latinoamericanas se depreciaron: el real brasileño avanzó hasta 5,2142 por dólar, el peso mexicano hasta 17,0465 y el peso chileno hasta 917.

Sin embargo, el petróleo elevado presenta una oportunidad para Argentina. Al tratarse de un país exportador neto de energía, un barril sostenido en niveles elevados puede mejorar el precio de realización de la producción de Vaca Muerta y reforzar el ingreso de divisas generado por el complejo energético durante la segunda mitad del año.

El efecto no es completamente positivo. El encarecimiento del crudo también puede trasladarse al mercado interno a través de los combustibles y generar presión adicional sobre los precios.

En el frente financiero regional, las primas soberanas frente al Treasury se comprimieron: Brasil -2,0 puntos básicos, México -4,7, Colombia -1,7 y Chile -2,0. Según el informe, este movimiento respondió principalmente al incremento del rendimiento del Treasury estadounidense y no necesariamente a una mejora del crédito emergente.

Qué variables seguir durante los próximos días

El comportamiento de los mercados estará condicionado, principalmente, por la evolución de la situación en Ormuz y por la trayectoria del Treasury a 30 años.

El primer indicador a seguir será el Brent-WTI. Una caída del petróleo acompañada por una ampliación del diferencial podría indicar una reducción de la prima de riesgo asociada al transporte y un alivio de las tensiones geopolíticas.

El segundo será el rendimiento del Treasury a 30 años. El bono rompió el rango en el que venía operando y quedó en máximos de 19 años. El informe advierte que algunas lecturas técnicas ubican posibles niveles de referencia en la zona de 5,60%-5,70% si la ruptura se confirma.

También serán relevantes las próximas minutas de la Reserva Federal, la evolución de las tenencias extranjeras de Treasuries y el comportamiento de las tasas largas europeas.

Por último, el mercado deberá observar la amplitud bursátil y el comportamiento del consumidor estadounidense. Con apenas dos de los 11 sectores del S&P 500 en terreno positivo y con caídas simultáneas en consumo masivo y discrecional, el mercado presenta una señal de debilidad que podría adquirir mayor importancia si se mantiene.

Por ahora, el escenario que surge del informe es de riesgo a la baja conducido por las tasas, con la energía como principal fuente de rendimiento y un dólar firme, aunque sin ser el factor dominante. La variable que conecta ambas historias es Ormuz: mientras no exista una señal clara de distensión, el petróleo seguirá siendo un factor relevante para las expectativas de inflación y, por extensión, para la trayectoria de las tasas largas.

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