El economista Marcelo Lezcano consideró que la inflación de junio, que se ubicó por debajo del 2%, marca un punto de inflexión en el proceso de desaceleración de los precios y anticipó que la tendencia descendente podría sostenerse durante los próximos meses.
«La tendencia sigue a la baja y va a continuar a la baja para los próximos meses en cuanto al fenómeno inflacionario», afirmó.
Lezcano explicó que el resultado responde, en gran medida, a la política monetaria impulsada por el Banco Central, orientada a restringir la expansión de la cantidad de dinero y contener la demanda de dólares. Según indicó, el Gobierno busca absorber el excedente de pesos mediante licitaciones de deuda y mantener tasas de interés elevadas para desalentar la compra de divisas.
No obstante, advirtió que esta estrategia también tiene efectos sobre la actividad económica. «Ese aumento de la tasa de interés tiene un correlato negativo en sectores como el comercio, la industria y la construcción», señaló, al tiempo que consideró que este escenario contribuye a la pérdida de poder adquisitivo que perciben muchos consumidores.
En relación con los datos regionales, destacó que Resistencia registró una inflación inferior al promedio nacional. Atribuyó este comportamiento a los ajustes de precios relativos realizados con anterioridad en algunos servicios y a la composición de la canasta de consumo característica del Nordeste argentino.
El economista también sostuvo que el proceso de recomposición tarifaria se encuentra próximo a completarse. En cuanto al precio de los combustibles, consideró que debería registrarse una corrección a la baja debido al retroceso del valor internacional del petróleo, aunque aclaró que los aumentos en los impuestos internos continúan impactando sobre el precio final que pagan los consumidores.
De cara al segundo semestre, Lezcano afirmó que el Gobierno concentrará sus esfuerzos en fortalecer la confianza en la política monetaria y preservar el equilibrio fiscal. Sin embargo, advirtió que uno de los principales desafíos continúa siendo la recuperación del poder adquisitivo de los salarios.
«Los salarios vienen retrasados y el asalariado del sector público es uno de los más castigados», sostuvo al referirse a la diferencia entre la evolución de la inflación y el costo de la canasta básica. A su juicio, esta situación tendrá consecuencias tanto en la actividad económica como en el escenario político de los próximos meses.
