mercados financieros septiembre 2026

Argentina ordena su marco monetario mientras el mundo enfrenta nuevas presiones inflacionarias

Argentina cerró la semana con una inflación mensual de 1,7% y avances en el proyecto para modificar la Carta Orgánica del BCRA. En los mercados internacionales, el BCE elevó sus tasas y el petróleo volvió a superar los US$100 por barril, mientras los datos de inflación de Estados Unidos aumentaron la expectativa de una suba de tasas de la Fed.

La semana del 7 al 11 de septiembre estuvo marcada por dos dinámicas diferentes. En Argentina, el Congreso avanzó con el proyecto que modifica el marco monetario y el IPC de agosto mostró una desaceleración hasta el 1,7% mensual. En los mercados internacionales, en cambio, el aumento del precio del petróleo comenzó a trasladarse a los precios y reforzó las expectativas de tasas más altas.

El miércoles 9 de septiembre, el proyecto de modificación de la Carta Orgánica obtuvo dictamen en un plenario de las comisiones de Economía Nacional y de Presupuesto y Hacienda del Senado. El texto mantiene los cambios aprobados previamente por Diputados, donde había obtenido 144 votos el 26 de agosto.

La iniciativa elimina el artículo 51 de la Ley 11.672, que permitía los adelantos transitorios del Banco Central de la República Argentina (BCRA) a la Secretaría de Hacienda. El proyecto quedó así a un paso de convertirse en ley y tiene previsto llegar al recinto durante la semana siguiente.

Al mismo tiempo, el dato de inflación de agosto mostró una nueva desaceleración del índice general, aunque con una señal de cautela: la inflación núcleo permaneció en 1,8%, el mismo nivel registrado en julio.

La inflación de agosto fue de 1,7%

El IPC de agosto registró una variación mensual de 1,7% y una suba interanual de 33,5%, según los datos del INDEC.

El resultado estuvo dentro de las expectativas del mercado, después de que julio hubiera interrumpido parcialmente la tendencia descendente con una inflación mensual de 2,1%.

Sin embargo, la inflación núcleo no acompañó la baja del índice general. El indicador se mantuvo en 1,8% por segundo mes consecutivo, una señal de que la desaceleración podría encontrar cierta resistencia en los próximos meses.

Las proyecciones del REM muestran, además, un escenario de relativa estabilidad. Según el informe, la mediana de las estimaciones no perfora el 1,6% mensual en ninguno de los meses proyectados hasta enero de 2027.

En este contexto, la lectura de Catalaxia es que la inflación mensual podría haber encontrado un piso en torno a 1,5%-1,7%, al menos en el horizonte analizado.

El mercado argentino ya había descontado buena parte de las novedades

Mientras el Congreso avanzaba con el nuevo marco monetario, los activos argentinos mantuvieron una evolución positiva durante la semana.

El Merval (IMV) subió 2,70% entre el 7 y el 11 de septiembre, mientras que el Panel General (IAB) avanzó 3,55%.

Por su parte, el riesgo país se ubicó en 482 puntos básicos al cierre del viernes 11.

El comportamiento del mercado local también estuvo condicionado por el contexto internacional. El lunes no hubo operaciones en Nueva York debido al feriado por el Día del Trabajo en Estados Unidos, por lo que la semana comenzó con menor volumen en CEDEARs y ADRs.

Con el avance de las jornadas, la dinámica internacional volvió a tener un papel central en los precios de los activos.

El BCE volvió a subir las tasas y apuntó al petróleo

El Banco Central Europeo (BCE) elevó sus tasas de interés por segunda vez durante 2026 y vinculó la presión inflacionaria con el conflicto en Oriente Próximo y su impacto sobre el precio del petróleo.

La tasa de depósitos quedó en 2,50%, mientras que la tasa de refinanciación pasó a 2,65% y la facilidad marginal de crédito a 2,90%. La decisión fue adoptada por unanimidad y tendrá vigencia desde el 16 de septiembre.

El BCE también revisó sus proyecciones de inflación. Para 2027 elevó su estimación de 2,3% a 2,5%, mientras que para 2028 pasó de 2,0% a 2,1%.

El petróleo aparece como uno de los principales factores detrás de este cambio de escenario.

El petróleo vuelve a superar los US$100 por barril

Las dos principales referencias internacionales del crudo volvieron a registrar fuertes aumentos.

El viernes 11 de septiembre, el Brent cotizó a US$105,15 por barril, mientras que el WTI alcanzó US$99,68. En ambos casos, el incremento interanual se ubicó por encima del 55%.

El Brent había llegado a tocar los US$108 durante la jornada del jueves antes de registrar una corrección.

La suba simultánea del Brent y el WTI apunta a un shock de alcance global y no solamente a un problema localizado de oferta.

Pero el principal problema señalado en el informe no está en los inventarios de petróleo crudo, sino en los productos refinados.

El problema está en los destilados

Los inventarios de crudo de Estados Unidos se encuentran en niveles relativamente normales. Al 28 de agosto, los inventarios de crudo excluyendo la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) alcanzaban 424,5 millones de barriles, un 0,9% por encima del nivel de un año atrás.

La situación es diferente en los destilados. Sus inventarios se encontraban 10,1% por debajo del año anterior y 14% por debajo del promedio de cinco años.

Esta diferencia entre el crudo disponible y los productos refinados ayuda a explicar por qué el aumento del precio del petróleo comenzó a trasladarse con fuerza a los combustibles.

El aumento del combustible ya llegó al consumidor estadounidense

Los precios minoristas muestran el impacto de esta situación.

Al 7 de septiembre, el precio promedio del diésel alcanzó US$5,97 por galón, después de aumentar 36,8 centavos en una semana.

La nafta, por su parte, se ubicó en US$4,16 por galón, con un incremento interanual del 30,2%. En California, el precio llegó a US$7,76 por galón.

El comportamiento del diésel es particularmente relevante porque refleja con mayor intensidad la escasez de destilados y puede trasladarse a los costos de transporte y logística.

El PPI confirmó el traslado de la energía a los precios

Los datos mayoristas de Estados Unidos aportaron otra señal importante.

El índice de precios al productor (PPI) de agosto mostró una suba de 0,4% mensual y 5,4% interanual para la demanda final, frente al 4,8% interanual registrado en julio.

La energía explicó buena parte del movimiento. Los precios de la energía aumentaron 4,2% mensual, mientras que el diésel mayorista avanzó 24,1% durante el mes.

En contraste, el componente núcleo del PPI aumentó solamente 0,3% mensual.

La diferencia es relevante porque sugiere que la aceleración de los precios está concentrada principalmente en el componente energético y no responde, por ahora, a una aceleración generalizada de la demanda.

El CPI de Estados Unidos también mostró el impacto del petróleo

El índice de precios al consumidor (CPI) de agosto terminó de confirmar esta dinámica.

La inflación estadounidense fue de 3,4% interanual y 0,4% mensual, mientras que el índice núcleo se ubicó en 2,4% interanual, una décima por debajo del registro de julio.

El componente energético aumentó 2,1% mensual y aportó 0,16 puntos porcentuales al incremento general del índice.

Por lo tanto, al igual que ocurrió con el PPI, la energía aparece como uno de los principales factores detrás de la aceleración mensual de los precios.

La Fed llega a su reunión con el mercado descontando una suba

La Reserva Federal de Estados Unidos tiene prevista su próxima reunión para el 15 y 16 de septiembre.

Según las probabilidades implícitas relevadas por CME FedWatch al 11 de septiembre, el mercado asignaba una probabilidad de 86,5% a una suba de tasas, frente al 48,4% de un mes atrás.

A esta expectativa se suma el comportamiento del mercado laboral. En agosto se registraron 162.000 nuevos puestos de trabajo, frente a los 53.000 esperados.

Los bonos del Tesoro también reflejan un escenario de mayor presión sobre las tasas. El rendimiento del Treasury estadounidense a 10 años se ubicó cerca de 4,86%, por encima del techo de 4,70% que venía defendiendo el Tesoro.

La combinación entre inflación energética, mercado laboral y rendimientos de largo plazo coloca a la Fed ante una decisión especialmente relevante para los mercados globales.

Qué puede pasar con la inflación y las tasas

El escenario que surge de los datos analizados presenta dos dinámicas contrapuestas.

En Argentina, la inflación continúa descendiendo respecto de los niveles registrados durante 2025 y comienzos de 2026, aunque el comportamiento de la inflación núcleo indica que la baja podría encontrar un límite en el corto plazo.

En Estados Unidos y Europa, el shock energético introduce un nuevo factor de presión. El aumento del petróleo y la falta de inventarios suficientes de destilados podrían dificultar una desaceleración más rápida de la inflación.

Para los mercados financieros, esto implica una combinación especialmente relevante: mientras Argentina avanza en el ordenamiento de su marco monetario, las principales economías desarrolladas enfrentan un escenario de tasas potencialmente más altas durante más tiempo.

Las proyecciones hacia adelante incluidas en este informe corresponden a estimaciones propias de Catalaxia y no constituyen una garantía sobre la evolución futura de los mercados.

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