Marcelo Lezcano, economista, magíster en Finanzas y CEO de Catalaxia, analizó el crecimiento de los créditos otorgados por billeteras virtuales y advirtió sobre las elevadas tasas de interés, la falta de un análisis de riesgo comparable al bancario y el aumento de la morosidad.
Los préstamos que ofrecen las billeteras virtuales con apenas unos pocos clics se convirtieron en una alternativa cada vez más utilizada por los argentinos, pero también en una fuente creciente de preocupación por su elevado costo financiero y el aumento de la morosidad. Durante una entrevista con LV7 Radio Tucumán, Marcelo Lezcano, economista, magíster en Finanzas y CEO de Catalaxia, analizó las causas de este fenómeno y advirtió sobre los riesgos del endeudamiento rápido.
Lezcano explicó que el escenario actual debe analizarse en el contexto de una economía que durante años estuvo marcada por una inflación elevada y tasas de interés reales negativas. Según señaló, esa dinámica generó entre los consumidores el hábito de tomar créditos bajo la expectativa de que, con el paso del tiempo, el peso de las cuotas se reduciría.
“Ahora está pasando todo lo contrario”, planteó el economista. Con tasas de interés elevadas y salarios que no siempre acompañan el ritmo de los costos, las personas que tomaron préstamos pueden encontrarse con cuotas cada vez más difíciles de afrontar.
Tasas elevadas y mayor morosidad
Uno de los principales puntos señalados durante la entrevista fue la diferencia entre los créditos bancarios tradicionales y los préstamos ofrecidos por entidades no bancarias y billeteras virtuales.
Lezcano sostuvo que el análisis de riesgo en este último segmento es mucho menor que el que realizan los bancos y vinculó esa característica con el costo financiero de los préstamos. Como referencia, mencionó casos en los que el costo financiero total puede ubicarse entre el 400% y el 500%.
Los datos disponibles muestran que el problema de la morosidad efectivamente se concentra con mayor intensidad fuera de la banca tradicional. Un informe publicado en agosto de 2026 indicó que la mora en entidades no bancarias llegó al 33% en junio, frente al 7,6% registrado en los bancos.
El Banco Central también viene registrando una fuerte expansión del crédito digital. Según su Informe de Inclusión Financiera, a diciembre de 2025 había 6,7 millones de personas con crédito digital, dos millones más que un año antes.
El problema de tomar deuda para pagar otra deuda
Para Lezcano, uno de los riesgos más importantes aparece cuando una persona comienza a utilizar un préstamo para cancelar otro. En ese escenario, la facilidad para obtener dinero puede generar una cadena de obligaciones cada vez más difícil de cortar.
El economista sostuvo que una alternativa para quienes todavía conservan capacidad de pago sería acceder a un crédito más barato para cancelar una deuda anterior de mayor costo. Pero para que esa posibilidad exista, consideró necesario que aumente la oferta de crédito y disminuyan las tasas.
En este punto, Lezcano puso el foco en los encajes bancarios, es decir, la proporción de los depósitos que las entidades deben mantener inmovilizada y que, por lo tanto, no pueden destinar a préstamos.
Según su planteo, una menor cantidad de dinero disponible para prestar puede presionar al alza sobre las tasas. “Es una cuestión de oferta y demanda”, explicó durante la entrevista.
Un fenómeno que excede a las billeteras
El crecimiento de los préstamos digitales forma parte de una transformación más amplia de los hábitos financieros. Las billeteras virtuales se consolidaron como herramientas de uso cotidiano y el crédito digital ganó espacio por la rapidez con la que permite acceder al dinero.
El problema aparece cuando esa facilidad no está acompañada por una evaluación suficiente de la capacidad de pago y por una comparación adecuada del costo financiero. Una simulación publicada por Chequeado, por ejemplo, mostró que un préstamo de $500.000 a través de una billetera podía alcanzar un costo financiero total del 442%, dependiendo de las condiciones ofrecidas al usuario.
La discusión, por lo tanto, no se limita a si las personas deben o no utilizar estos créditos. El punto central es conocer cuánto terminarán pagando, evaluar la capacidad real de afrontar las cuotas y evitar que una solución inmediata termine convirtiéndose en una deuda de largo plazo.
Para Lezcano, el desafío pasa por generar condiciones que permitan ampliar el crédito a tasas más bajas y facilitar la refinanciación de quienes todavía pueden cumplir con sus obligaciones antes de ingresar en una situación de morosidad.
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