Los mercados financieros comenzaron la semana con señales contrapuestas. En Estados Unidos, la posibilidad de que el Tesoro utilice la Treasury General Account (TGA), la cuenta del Gobierno en la Reserva Federal, para financiar el programa de recompras de deuda modificó la lectura sobre la curva de tasas. En Asia, en cambio, el mercado reaccionó con fuerza a la decepción por el plan de retorno al accionista anunciado por Samsung Electronics.
El movimiento más relevante estuvo en la deuda estadounidense. El rendimiento del Treasury a 30 años cayó a 5,2371%, una baja de 3,89 puntos básicos, mientras que el bono a 20 años descendió a 5,2264%, con una caída de 3,76 puntos básicos. En el extremo corto ocurrió lo contrario: el rendimiento a dos años subió a 4,2422%.
La combinación dejó una señal concreta: el mercado compró duración en el tramo largo mientras vendió posiciones en el corto. Según el análisis del equipo de Research de Catalaxia, el cambio no responde principalmente a una modificación de las expectativas sobre el ciclo económico, sino a la posible fuente de financiamiento de las recompras.
La TGA aparece como fuente de financiamiento para las recompras
El programa de recompras ampliadas que había generado dudas en los mercados vuelve a cobrar relevancia después de que funcionarios del Tesoro dejaran abierta la posibilidad de utilizar la Treasury General Account, que dispone de cerca de un billón de dólares.
La diferencia es importante. Si las recompras se financian con efectivo que ya fue recaudado y permanece en la TGA, el Tesoro puede retirar duración del mercado sin necesidad de emitir nueva deuda para financiar la operación.
El programa tiene prevista su primera operación para el 9 de septiembre. El mercado, por lo tanto, comienza a incorporar una estructura en la que la oferta de deuda de mayor duración podría reducirse sin que eso implique necesariamente un cambio en la política monetaria.
La curva reflejó esa expectativa. El spread 3 meses-10 años quedó en 89,42 puntos básicos, el 2 años-10 años en 46,78 puntos y el 5 años-30 años en 82,18 puntos. Las tres pendientes se comprimieron durante la rueda, pero ninguna se acercó a terreno negativo.
La lectura de Catalaxia es que el movimiento responde a quién administra el precio de la duración más que a un cambio en las perspectivas del ciclo económico.
Wall Street subió con mayor amplitud y menos dependencia de las megacapitalizadas
La rueda del viernes dejó avances en los principales índices estadounidenses. El Dow Jones subió 0,98%, hasta 53.277,01 puntos; el S&P 500 avanzó 0,43%, hasta 7.674,37; y el Nasdaq 100 ganó 0,33%, hasta 29.308,86.
El dato relevante estuvo en la composición del avance. El diferencial entre el Nasdaq y el Dow fue de -0,65 puntos porcentuales, una señal de que el mercado consiguió avanzar sin depender de las mayores capitalizaciones tecnológicas.
El VIX terminó en 15,89 puntos, con una caída de 0,75%. El nivel volvió a ubicarse por debajo de su promedio de largo plazo, reflejando una demanda relativamente baja de cobertura antes del fin de semana.
Europa, por su parte, mostró una evolución prácticamente neutra. El Euro Stoxx 50 cayó 0,06%, el DAX retrocedió 0,01%, el CAC 40 bajó 0,12% y el FTSE 100 avanzó apenas 0,01%.
Corea sufrió una fuerte caída tras la decepción con Samsung
La mayor señal negativa de la jornada asiática llegó desde Corea del Sur. El Kospi cayó 3,12%, hasta 6.696,96 puntos, en una sesión marcada por la reacción del mercado al plan de retorno al accionista de Samsung Electronics.
El programa anunciado por la compañía, por 110 billones de wones, había sido presentado como el mayor plan de retorno al accionista de la historia empresarial coreana. Sin embargo, quedó por debajo de las expectativas que había incorporado el mercado.
La composición de los flujos también fue significativa. Los inversores extranjeros vendieron 3,69 billones de wones y las instituciones 1,29 billones, mientras que los inversores minoristas absorbieron 3,32 billones.
El impacto se extendió al complejo de memoria y semiconductores, en un momento en que los inversores están evaluando cuánto de la caja acumulada durante el auge de la inteligencia artificial será destinada a recompras, dividendos y nuevas inversiones.
Japón acompañó la tendencia, aunque con menor intensidad. El Nikkei 225 perdió 0,74%, mientras que el FTSE China 50 retrocedió 1,06%.
El mercado accionario rotó hacia activos reales
La composición sectorial de Wall Street también dejó una señal relevante. Materiales avanzó 2,14%, Salud 1,29%, Consumo discrecional 1,15% y Financiero 0,93%.
Dentro de las industrias, el liderazgo correspondió a Metales y Minería, con una suba de 4,05%, seguida por Mineras de Oro, que avanzó 2,98%. Agronegocios ganó 2,01% y Energías Limpias 1,84%.
En el extremo opuesto estuvieron los Semiconductores, con una baja de 0,40%, mientras que Utilities perdió 2,28%.
La divergencia resulta particularmente significativa porque las tasas largas estadounidenses bajaron casi 4 puntos básicos y, aun así, Utilities fue el sector de peor desempeño. Para el análisis de Catalaxia, esto sugiere que el movimiento no se explica por la tasa de descuento, sino por el desarme del posicionamiento vinculado a la generación eléctrica necesaria para los centros de datos.
Tampoco hubo una rotación clásica de crecimiento hacia valor. El diferencial Value-Growth terminó prácticamente neutral, en -0,03 puntos porcentuales.
El factor que más perdió fue momentum, con una caída de 0,39% frente al índice, mientras que small-cap growth avanzó 0,83%. La lectura es más cercana a un desarme de posiciones concentradas y una ampliación de la participación del mercado que a un cambio definitivo de estilo.
Oro, petróleo y plata: el mercado pagó cobertura
El oro volvió a mostrar un comportamiento diferente al de otros commodities. La onza cerró en US$4.709,90, con una suba de 0,63%, mientras que el WTI cayó 1,95%, hasta US$85,36, y la plata retrocedió 0,47%, hasta US$69,20.
La relación oro/WTI subió 2,63%, hasta 55,18, mientras que el ratio oro/plata avanzó 1,11%, hasta 68,06.
La combinación es relevante porque el oro, que tiene un componente monetario y de reserva de valor más marcado, avanzó mientras retrocedían activos con una mayor exposición al ciclo industrial.
El petróleo, de todos modos, mantiene una prima geopolítica. El Brent cayó 1,47%, hasta US$93, mientras que el diferencial Brent-WTI se amplió hasta US$7,64.
El mercado continúa atento a las medidas de aislamiento económico contra Irán y a sus posibles consecuencias sobre terceros países que mantengan relaciones comerciales con Teherán.
El dólar se sostuvo y Argentina volvió a mostrar pocos cambios
En el mercado cambiario internacional, el dólar mostró una evolución estable pese a la compresión de las tasas largas estadounidenses. El euro cayó 0,12%, hasta 1,1665 dólares, mientras que el yen volvió a debilitarse y el USD/JPY alcanzó 159,08.
El dólar canadiense fue una de las monedas con mayor movimiento entre las principales divisas: el USD/CAD subió a 1,3848, con una depreciación del dólar canadiense de 0,61%, en línea con la caída del petróleo.
En Argentina, el dólar oficial cerró en $1.499, con una suba de 0,13%. El euro se ubicó en $1.748,58 y el real en $291,12.
El equipo de Research de Catalaxia destaca como punto de seguimiento la relación con Brasil: una nueva debilidad del real puede reducir la competitividad relativa de los exportadores argentinos en su principal mercado de destino.
Bitcoin acompañó al oro
El mercado de criptomonedas mostró una dinámica más cercana a la de los activos de cobertura que a la de las acciones tecnológicas.
Bitcoin avanzó 1,05%, hasta US$78.221, mientras que Ethereum subió 1,53%, hasta US$2.487,53. El ratio Bitcoin/Oro aumentó 0,43%, hasta 16,61.
La coincidencia entre el avance del oro y las criptomonedas aparece en una jornada en la que el mercado comenzó a prestar atención nuevamente a las decisiones de balance del Tesoro estadounidense.
Qué mirar en los mercados durante los próximos días
El primer factor será la confirmación del mecanismo de financiamiento de las recompras. Si la TGA efectivamente aporta los fondos para la operación prevista para el 9 de septiembre, podría mantenerse la presión sobre las tasas largas. Si vuelve a aparecer la emisión de letras como fuente de financiamiento, parte de ese alivio podría revertirse.
El segundo punto será el comportamiento de los semiconductores estadounidenses después de la caída del mercado coreano. Si la debilidad permanece concentrada en Corea, puede interpretarse como una rotación específica. Si se extiende al mercado estadounidense, podría comenzar a reflejar una revisión de las expectativas sobre el gasto de capital asociado a la inteligencia artificial.
El tercer disparador será la relación entre las tasas soberanas y el crédito emergente. En la última rueda, las tasas core bajaron mientras las primas de riesgo de varios mercados emergentes se ampliaron. Si esa divergencia persiste, podría convertirse en una señal propia sobre el apetito por riesgo global.
En síntesis, la jornada combinó avance de las acciones con mayor amplitud, caída de las tasas largas estadounidenses, presión sobre el sector tecnológico asiático y una mayor demanda por activos considerados cobertura. El mercado todavía no está mostrando una señal uniforme de risk-on: detrás de los índices en verde conviven una rotación sectorial, desarme de posiciones concentradas y una búsqueda de protección a través del oro.
