El economista y cofundador de Catalaxia planteó la necesidad de enseñar educación financiera desde la adolescencia. También analizó los cambios en los hábitos de ahorro de los argentinos y destacó la importancia de generar oportunidades económicas y laborales dentro de la provincia.

La educación financiera debería comenzar en las escuelas secundarias para que los jóvenes aprendan a administrar sus recursos, generar ingresos y comprender las alternativas de inversión. Esa es una de las propuestas que presentó el economista Marcelo Lezcano, cofundador de Catalaxia, durante la tercera conferencia anual de la consultora realizada en el Club Social de Resistencia.
El encuentro también permitió analizar los cambios en los hábitos de ahorro de los argentinos y el creciente interés por encontrar alternativas para invertir el dinero, más allá de conservar dólares o mantener los ahorros inmovilizados.
Del ahorro tradicional a las inversiones
Lezcano explicó que durante los últimos años observó una transformación entre las personas que se acercan a recibir asesoramiento financiero. Muchos ahorristas que históricamente guardaban dólares en sus hogares comenzaron a interesarse por distintas herramientas del mercado de capitales.
Según señaló el economista, hace una década existían muchas menos cuentas comitentes en Argentina. Actualmente, aseguró que superan los 12 millones.
Entre las alternativas que mencionó aparecen los bonos corporativos y los bonos del Tesoro de Estados Unidos, instrumentos que, desde su perspectiva, pueden ofrecer opciones para quienes buscan inversiones más conservadoras.
Sin embargo, reconoció que la incertidumbre económica y las expectativas vinculadas al escenario electoral de 2027 todavía influyen en las decisiones de los ahorristas.
Educación financiera desde la infancia
Uno de los aspectos destacados de la exposición fue la importancia de comenzar a enseñar sobre ahorro e inversión desde edades tempranas.
Lezcano compartió una experiencia familiar: contó que su hija, de siete años, tiene una cartera de acciones argentinas construida con sus propios ahorros y regalos, incluso los que recibe del Ratón Pérez.
La niña lleva un registro de las acciones que compra, mientras que las operaciones se realizan a través de la cuenta comitente de su padre.
Para el economista, este tipo de experiencias permite acercar conceptos financieros a los chicos de una manera práctica y cotidiana, sin convertir la inversión en un tema reservado exclusivamente para los adultos.
También sugirió que familiares, como abuelos y tíos, pueden aprovechar los regalos de dinero para introducir a los más pequeños en el aprendizaje del ahorro y la inversión.
El desafío de generar oportunidades sin abandonar la provincia
Al referirse específicamente al Chaco, Lezcano puso el foco en los estudiantes secundarios y en la necesidad de prepararlos para tomar decisiones sobre su futuro económico y profesional.
Su propuesta es que los jóvenes conozcan las distintas alternativas que tienen al terminar la escuela: continuar una carrera universitaria o terciaria, o desarrollar un emprendimiento propio.
En ambos caminos identificó la posibilidad de construir capital. En un caso, a través del conocimiento y la formación profesional; en el otro, mediante el desarrollo de una actividad comercial capaz de ofrecer productos y servicios que la comunidad necesite.
«No necesitamos irnos de nuestra provincia», fue uno de los mensajes centrales que transmitió al hablar de las oportunidades para las nuevas generaciones.
La idea, explicó, es identificar las necesidades de la sociedad y desarrollar servicios y actividades que permitan generar ingresos y construir un proyecto de vida en el propio territorio.
Una mirada sobre el futuro financiero
En el cierre de la conferencia, Lezcano y su socia, gerente administrativa de Catalaxia, agradecieron a los inversores que confían sus ahorros en la consultora e invitaron a quienes mantienen dinero inmovilizado en bancos o en sus hogares a conocer otras alternativas.
El planteo dejó dos ejes centrales: por un lado, la necesidad de ampliar los conocimientos financieros de la población y, por otro, la importancia de acercar esas herramientas a los jóvenes desde la escuela.
La educación financiera aparece así como una herramienta para comprender cómo administrar el dinero, evaluar alternativas y desarrollar oportunidades económicas, tanto individuales como para el crecimiento de las comunidades.
