Los mercados financieros volvieron a inclinarse hacia los activos de mayor riesgo después de que el PCE de julio de Estados Unidos mostrara una evolución mensual de 0,2% y un núcleo interanual de 3,3%, en línea con las expectativas. Al mismo tiempo, la curva de Treasuries se empinó desde el tramo corto y el petróleo profundizó su caída ante la posibilidad de una ruta temporal de navegación por el estrecho de Ormuz.
Mercados hoy: el PCE confirma las expectativas sobre la inflación
La jornada del 26 de agosto encuentra a los mercados con una señal relevante para las próximas decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos. El índice de precios de gastos de consumo personal (PCE) de julio registró una suba mensual de 0,2%, mientras que el indicador núcleo avanzó 3,3% interanual y también 0,2% en el mes.
El resultado se ubicó dentro del rango esperado por el mercado. El consenso para el PCE núcleo mensual era de 0,2%, mientras que la estimación interanual se encontraba entre 3,2% y 3,3%.
El dato resulta especialmente relevante porque la curva de Treasuries ya había comenzado a anticipar una lectura relativamente benigna. El rendimiento del Treasury a dos años cayó hasta 4,1867%, mientras que el bono a 10 años se ubicó en 4,6366%.
Como consecuencia, la pendiente entre el Treasury a 2 años y el de 10 años se amplió hasta 44,99 puntos básicos, con una suba de 1,49 puntos básicos.
La señal es importante porque el tramo corto de la curva es el que refleja con mayor sensibilidad las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal.
Wall Street recuperó el liderazgo tecnológico
Las acciones estadounidenses cerraron la rueda anterior con avances generalizados. El Nasdaq 100 subió 0,64%, hasta 29.209,23 puntos; el S&P 500 avanzó 0,32%, hasta 7.677,28; y el Dow Jones ganó 0,30%, hasta 53.577,40.
El cambio más significativo estuvo en el liderazgo sectorial. El tecnológico avanzó 0,94% y los semiconductores subieron 1,65%, después de haber retrocedido 2,43% en la rueda anterior.
El movimiento también se reflejó en los estilos de inversión. La relación Value-Growth pasó de una ventaja de 1,51 puntos porcentuales para Value a una diferencia de -0,67 puntos porcentuales.
Según el análisis de Catalaxia Research, la reversión en apenas dos ruedas no alcanza para hablar de un cambio de régimen. La lectura apunta más bien a un reposicionamiento táctico de las carteras alrededor de eventos concretos.
El VIX, indicador de volatilidad implícita del mercado estadounidense, cerró en 15,67 puntos, por debajo de los 15,85 registrados el 24 de agosto.
El Treasury vuelve a empinarse desde el tramo corto

La curva estadounidense mostró una dinámica diferente a la de la rueda previa. Los rendimientos del tramo corto bajaron con mayor intensidad que los de largo plazo.
El Treasury a un año descendió a 3,9956%, el de tres meses a 3,7872% y el de dos años a 4,1867%. En contraste, el Treasury a 10 años se ubicó en 4,6366%, el de 20 años en 5,1627% y el de 30 años en 5,1723%.
La pendiente 3 meses-10 años quedó en 84,94 puntos básicos, mientras que la diferencia entre los bonos a 5 y 30 años se ubicó en 82,82 puntos básicos.
El comportamiento del tramo corto es consistente con una menor presión sobre las expectativas de política monetaria luego de la publicación del PCE.
El mercado también recibió la estimación preliminar del PIB estadounidense del segundo trimestre, que confirmó un crecimiento anualizado de 1,5%, frente al 2,1% registrado en el primer trimestre.
El petróleo cae por tercera rueda consecutiva

El petróleo extendió su descenso. El WTI cayó 2,13%, hasta US$80,61 por barril, mientras que el Brent retrocedió 2,30%, hasta US$86,54.
La caída acumuló tres ruedas consecutivas y estuvo acompañada por una reducción del diferencial Brent-WTI, que pasó a US$5,93.
El elemento que modificó la lectura del mercado fue la posibilidad de habilitar una ruta temporal de navegación por el estrecho de Ormuz. Según el informe de Catalaxia Research, Irán y Omán informaron que discutieron un esquema para facilitar el tránsito y despejar minas del canal.
El estrecho de Ormuz es un punto estratégico para el transporte marítimo de petróleo. Por eso, una eventual normalización del tránsito podría reducir parte de la prima logística y geopolítica incorporada en el precio del crudo.
El informe señala que el comportamiento del spread Brent-WTI resulta particularmente relevante para seguir esta hipótesis: si continúa comprimiéndose, podría indicar que el mercado está reduciendo la prima asociada al riesgo de transporte.
China muestra una fuerte compra en el tramo corto
Los bonos chinos también registraron un movimiento significativo. El rendimiento del bono a un año cayó 4,50 puntos básicos, hasta 1,20%, mientras que el de tres años bajó 3,80 puntos básicos, hasta 1,26%.
En cambio, el bono chino a 10 años subió hasta 1,695%.
La pendiente 2Y-10Y se amplió 3,30 puntos básicos, la mayor apertura entre los mercados analizados en el informe.
Según la lectura de Catalaxia Research, esta configuración puede interpretarse como una señal de expectativas de estímulo monetario: el mercado descuenta menores tasas oficiales en el corto plazo, mientras que el tramo largo mantiene una mayor prima asociada a una eventual recuperación de la actividad y la inflación.
Europa: el BCE se encamina a una suba de tasas
En Europa, el informe de Catalaxia Research señala que el Banco Central Europeo aparece encaminado a elevar su tasa hasta 2,50%, desde 2,25%, el próximo 10 de septiembre.
La expectativa está vinculada a la necesidad de contener los efectos de segunda ronda derivados del aumento de los costos energéticos en una región importadora de energía.
A pesar de esa expectativa, el tramo corto de la curva alemana registró bajas. El Bund a dos años cayó hasta 2,7928%, mientras que el bono alemán a 10 años se ubicó en 3,2037%.
El comportamiento sugiere que el mercado ya habría incorporado en los precios una suba de 25 puntos básicos en septiembre. La atención comienza a concentrarse en la posibilidad de que el BCE tenga que evaluar medidas adicionales si la inflación energética persiste.
Argentina: el dólar mayorista volvió a marcar un máximo del año
En Argentina, el dólar mayorista cerró la rueda en $1.511,50, con una suba de 0,17%, y volvió a ubicarse en un máximo del año.
El euro/peso quedó en $1.764,07, prácticamente sin cambios, mientras que el real/peso se ubicó en $293,71, con una suba de 0,07%.
De acuerdo con el informe, la suba del dólar mayorista respondió principalmente a factores locales, ya que el dólar no mostró una fortaleza generalizada frente a las principales monedas internacionales.
En el frente financiero externo, el nivel del Treasury a 30 años, cercano a 5,17%, continúa siendo relevante para la evolución de la prima de riesgo argentina, dado que el bono estadounidense de largo plazo funciona como referencia para la comparación de rendimientos soberanos.
El informe también advierte que no existe información actualizada suficiente sobre la liquidación comercial del complejo agropecuario para realizar una lectura confiable, por lo que ese dato no es incorporado al análisis.
Qué mirar ahora en los mercados
El informe identifica cuatro factores principales para las próximas jornadas.
El primero, el PCE de julio, ya se conoció y se ubicó en línea con las expectativas, con un núcleo mensual de 0,2% y una variación interanual de 3,3%.
El segundo es el balance del principal fabricante de procesadores gráficos, previsto para después del cierre del mercado estadounidense. La evolución de los semiconductores y del Nasdaq muestra que los inversores llegaron posicionados para el resultado.
El tercero será la decisión del BCE del 10 de septiembre. La suba de tasas parece estar incorporada en los precios, pero todavía existe incertidumbre sobre el escenario posterior si los costos energéticos mantienen presión sobre la inflación.
El cuarto es el estrecho de Ormuz. La evolución del tránsito marítimo será determinante para saber si la reciente baja del petróleo responde a una reducción más permanente de la prima geopolítica o si se trata de un movimiento transitorio.
En este contexto, la sesión deja una combinación de señales: menor presión sobre el tramo corto de los Treasuries, recuperación del liderazgo tecnológico, mayor apetito por riesgo y una caída del petróleo asociada a una posible mejora en las condiciones de navegación.
