Mercados hoy: la inteligencia artificial cambia el eje de la corrección y el KOSPI cae 5,8%

El ajuste de los mercados cambió de naturaleza: mientras los bonos del Tesoro estadounidense recuperaron terreno y las tasas largas cedieron, las acciones tecnológicas profundizaron las pérdidas. El foco pasó de la tasa de descuento al volumen de compromisos asumidos para financiar la infraestructura de inteligencia artificial, con fuerte impacto sobre semiconductores y bolsas asiáticas.

Los mercados financieros enfrentan este miércoles 19 de agosto un cambio en el principal motor de la corrección. Después de una rueda en la que las tasas largas estadounidenses habían concentrado la presión, el alivio de los Treasuries no alcanzó para sostener a las acciones tecnológicas.

El S&P 500 cayó 0,69%, el Nasdaq 100 perdió 1,68% y el Dow Jones retrocedió 0,22%, mientras el rendimiento del Treasury a 10 años bajó a 4,6882% y el de 30 años a 5,2730%.

La combinación es significativa: los bonos se recuperaron y las acciones continuaron cayendo. Para el equipo de Research de Catalaxia, esto indica que el mercado dejó de castigar principalmente la duración y comenzó a cuestionar la propia tesis de inversión detrás de la infraestructura de inteligencia artificial.

El impacto se trasladó con fuerza a los semiconductores. El índice correspondiente perdió 4,98% en la rueda previa y la ola de ventas llegó posteriormente a Asia, donde el KOSPI surcoreano se desplomó 5,80% y activó el mecanismo de corte por volatilidad.

Al mismo tiempo, el petróleo encadenó su tercera rueda consecutiva de subas, con el WTI en US$85,53 y el Brent en US$91,56. En Estados Unidos, la atención estará puesta hoy en las minutas de la Reserva Federal y en una subasta de US$16.000 millones en bonos a 20 años.

La inversión en inteligencia artificial pasa al centro de la discusión

El principal cambio respecto de la rueda anterior está en la interpretación del mercado.

El informe de Catalaxia Research señala que un relevamiento de las notas al pie de nueve grandes compañías tecnológicas identificó aproximadamente US$3 billones en compromisos fuera de balance vinculados con inteligencia artificial, frente a unos US$600.000 millones de capex declarado durante el último año.

La magnitud de esos compromisos reabre una pregunta diferente a la que dominaba el mercado hasta ahora: no solamente cuánto están invirtiendo las grandes tecnológicas, sino cuánto capital ya comprometieron y todavía no aparece directamente reflejado en los activos.

El escenario se complicó además por ingresos de dos grandes desarrolladores de modelos de lenguaje que quedaron por debajo de las expectativas que circulaban en el mercado y por una proyección de facturación para 2028 inferior a las previsiones más optimistas.

El resultado fue una fuerte liquidación en hardware, memoria y equipamiento relacionado con inteligencia artificial.

El índice de semiconductores cayó 4,98%, mientras que dentro del mercado estadounidense el sector tecnológico retrocedió 2,5%, el peor desempeño entre los principales sectores.

La tasa bajó, pero la tecnología siguió cayendo

La diferencia con la rueda anterior aparece claramente en el mercado de bonos.

El Treasury a 10 años bajó desde niveles superiores al 4,70% hasta 4,6882%, mientras que el bono a 30 años retrocedió a 5,2730%, una disminución de 1,2 puntos básicos.

También cayeron los rendimientos de los bonos a dos y cinco años, hasta 4,1581% y 4,3461%, respectivamente.

La curva continúa mostrando una pendiente positiva: el diferencial 2s10s quedó en 53,01 puntos básicos y el 3m-10Y en 89,11 puntos básicos. El tramo 5s30s, en tanto, se ubicó en 92,69 puntos básicos.

La lectura que surge del comportamiento de precios es que la presión sobre las acciones ya no puede explicarse únicamente por una tasa de descuento más elevada. Con los bonos recuperándose y el Nasdaq profundizando la caída, el mercado comenzó a diferenciar entre compañías y modelos de negocio vinculados con la inversión en IA.

Software y hardware empiezan a contar historias diferentes

Uno de los datos más relevantes de la rueda fue la divergencia dentro del propio sector tecnológico.

Mientras el software terminó prácticamente sin cambios, el hardware recibió un fuerte castigo. Los semiconductores retrocedieron 4,1% dentro del tablero sectorial y algunas compañías vinculadas con memoria y equipamiento registraron pérdidas mucho mayores.

La diferencia importa porque muestra que el mercado no está abandonando necesariamente toda la tesis tecnológica. El ajuste se concentra en el costo y el financiamiento de la infraestructura necesaria para sostener el crecimiento de la inteligencia artificial.

También cambió el comportamiento de los factores de inversión.

El peor desempeño relativo correspondió a las IPO, con una caída de 3,40%, seguidas por momentum, con -2,54%. En cambio, private equity, que había sido uno de los principales castigados durante la rueda anterior por su sensibilidad al endeudamiento, recuperó 0,52% frente al S&P 500.

El factor value ganó 0,72% y large-cap value avanzó 0,71%. El diferencial Value-Growth llegó a +1,66 puntos porcentuales.

La señal es clara: mientras la tasa larga dejó de subir, los inversores comenzaron a premiar empresas con mayor visibilidad sobre sus flujos de caja.

Seúl activa el circuit breaker y Asia replica el golpe a los semiconductores

El ajuste tecnológico se amplificó durante la madrugada asiática.

El KOSPI cayó 5,80% hasta 6.471,17 puntos, después de llegar a perder 6,39% durante la sesión. La magnitud de la caída activó el mecanismo de corte por volatilidad.

Corea del Sur fue el epicentro del movimiento, especialmente por el peso de las compañías de memoria y equipamiento tecnológico. El Nikkei 225 también sufrió una fuerte corrección y perdió 3,16% hasta 65.326,42 puntos, acumulando su segunda rueda consecutiva de bajas.

El movimiento, sin embargo, no presenta las características de una salida generalizada de capitales de la región.

El bono japonés a 10 años prácticamente no se movió y el yen se apreció hasta 159,08 por dólar. En Corea, el won se fortaleció 1,49% hasta 1.391,60 pese al desplome del mercado accionario.

La combinación sugiere que el capital no abandonó necesariamente esos mercados, sino que se produjo un fuerte desarme de posiciones concentradas en el sector tecnológico.

El informe también destaca un programa de recompra y cancelación de acciones propias por aproximadamente US$28.600 millones anunciado por el principal fabricante coreano de memoria, además de la autorización para ventas en lotes reducidos de un acelerador de última generación al mercado chino continental.

China también desarma la apuesta por el estímulo

China mostró una señal diferente a la de la rueda anterior.

El bono soberano chino a 10 años subió hasta un rendimiento de 1,7010%, con un aumento de 2,5 puntos básicos, mientras que el vehículo offshore de acciones grandes retrocedió 2,4%.

En la rueda previa, la combinación había sido exactamente la contraria: acciones onshore al alza y bonos comprados, un comportamiento compatible con expectativas de estímulo.

Esta vez, la venta simultánea de bonos y acciones offshore indica que esa posición perdió fuerza.

Europa estabiliza los bonos, pero no encuentra un nuevo impulso

En Europa, la presión sobre la deuda soberana se moderó, aunque los rendimientos permanecieron elevados.

El Bund alemán a 10 años quedó en 3,2693%, Francia en 4,1261%, Italia en 4,0949% y España en 3,7150%. En el Reino Unido, en cambio, el Gilt a 10 años bajó hasta 5,0706%.

El movimiento se produjo en un contexto de preocupación por la inflación europea. El informe cita la advertencia del economista jefe del Banco Central Europeo sobre una inflación que continúa alrededor del 3%, por encima del objetivo del 2%, y el riesgo de un shock energético de segunda ronda.

El petróleo firme agrega presión a esa preocupación.

En las acciones, el movimiento fue mucho más moderado: el Euro Stoxx 50 avanzó 0,08%, el DAX cayó 0,12%, el CAC 40 ganó 0,34% y el FTSE 100 retrocedió 0,05%.

El petróleo suma tres ruedas de subas

Mientras la tecnología enfrenta presión, el petróleo mantiene una dinámica completamente diferente.

El WTI subió 0,69% hasta US$85,53, mientras que el Brent avanzó 0,59% hasta US$91,56, encadenando tres sesiones consecutivas de ganancias.

El contexto geopolítico continúa siendo el principal soporte. El entendimiento interino sobre el estrecho de Ormuz no fue extendido y, según el informe, las conversaciones que permanecen activas se desarrollan entre Irán y Omán, sin participación de Estados Unidos.

Pero el análisis de Catalaxia identifica un cambio en la composición del precio. El diferencial Brent-WTI se ubicó en US$6,03 y se comprimió levemente pese a que ambos contratos subieron.

Esto resulta relevante porque una suba explicada exclusivamente por riesgo de transporte marítimo debería generar, en principio, una mayor presión sobre el Brent y una ampliación del diferencial.

En cambio, la compresión observada apunta también a una situación de estrechez física de oferta, mientras el conflicto continúa sin un horizonte definido.

El margen de refinación ofrece otra señal. El crack del gasoil en Estados Unidos superó los US$100 y un refinador se acercó a máximos históricos.

Dentro del sector energético también se produjo una rotación: el negocio midstream avanzó 1,1%, mientras los servicios petroleros retrocedieron 1,4%.

La lectura del mercado parece estar desplazándose desde una apuesta puramente vinculada al riesgo geopolítico hacia negocios con flujo de caja presente, contratos y márgenes elevados.

La atención en Estados Unidos se concentra en la Fed y la subasta de deuda

Los futuros estadounidenses llegan prácticamente sin cambios. El futuro del S&P 500 avanza 0,1%, el del Nasdaq 100 cae 0,1% y el Dow Jones suma 0,1%.

El mercado espera dos eventos principales.

El primero es la subasta de US$16.000 millones en bonos a 20 años. El tramo cotiza alrededor de 5,2635% y una recepción débil podría reactivar la presión sobre las tasas largas.

El segundo son las minutas de la reunión de julio del Comité Federal de Mercado Abierto.

Los inversores buscarán señales sobre la posición de los funcionarios de la Reserva Federal frente a la inflación, especialmente respecto del impacto que pueda tener la energía sobre los precios.

La tasa de referencia permanece en el rango de 3,50%-3,75%.

También habrá atención sobre el consumidor estadounidense. Tres grandes cadenas minoristas presentarán resultados después de que las ventas minoristas de julio registraran una caída de 0,6%.

Argentina: el contexto externo mejoró, pero los activos locales volvieron a caer

Argentina enfrenta una situación particularmente llamativa.

Los tres factores externos que habitualmente favorecen al mercado local se movieron en la misma dirección: el dólar global se debilitó, los Treasuries recuperaron valor y el petróleo continuó subiendo.

Sin embargo, los activos argentinos no aprovecharon ese escenario.

La deuda hard dollar cayó aproximadamente 0,9% en promedio, el riesgo país aumentó 18 puntos hasta 506 puntos básicos, máximo en tres meses, y el índice líder de la Bolsa local retrocedió 1,89%.

Entre las acciones argentinas que cotizan en Nueva York, una de las principales petroleras integradas cayó 3,83% pese a la suba del crudo, mientras que las acciones bancarias retrocedieron entre 3% y 3,5%.

El dato resulta relevante porque muestra que, por ahora, la mejora del precio internacional de la energía no alcanza para compensar los factores propios que pesan sobre la valuación de los activos argentinos.

El informe señala dos elementos centrales: el ritmo de acumulación de reservas del Banco Central y el descuento asociado al escenario electoral.

El Banco Central había comprado apenas US$10 millones durante la rueda previa y los rendimientos soberanos volvieron a ubicarse cerca del 10% anual en dólares. En ese contexto, una eventual emisión externa continúa siendo costosa y el plan financiero de 2027 ya fue estructurado sin colocaciones internacionales.

La mejora del petróleo continúa siendo positiva para la balanza energética y para el precio de realización de Vaca Muerta, pero no alcanza por sí sola para reducir el riesgo país ni sostener las cotizaciones financieras.

¿Qué está mirando ahora el mercado?

La jornada tiene tres grandes variables para seguir.

La primera es la subasta estadounidense de bonos a 20 años. Una demanda débil podría volver a poner el foco en la prima por plazo y presionar nuevamente las valuaciones.

La segunda es la relación entre el precio del petróleo y el diferencial Brent-WTI. Si el crudo continúa subiendo mientras el diferencial se comprime, la señal apunta a una restricción física de oferta y a una inflación energética que podría mantenerse elevada.

La tercera es si la corrección de las acciones vinculadas con inteligencia artificial comienza a trasladarse al mercado de crédito corporativo.

Hasta ahora, el ajuste está concentrado principalmente en acciones de hardware y semiconductores, mientras los bonos soberanos se mantienen relativamente estables y el private equity incluso recuperó posiciones.

Si los compromisos fuera de balance de las grandes tecnológicas empiezan a ser interpretados como un riesgo de crédito y no solamente como una discusión sobre valuaciones y capex, el siguiente tramo de la corrección podría aparecer en los spreads corporativos.

Por ahora, el escenario es de rotación violenta dentro de los mercados, con tasas largas que cedieron marginalmente, energía como principal fuente de rendimiento y una volatilidad que todavía no refleja un régimen de estrés generalizado.

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